No es cuestión de dinero. Es cuestión de AMOR
Los pretextos siempre son los mismos: “no tengo dinero”, “me gusta pero no es para tanto”, “¿para qué? si todo es pura porquería”.
Los últimos dos casos no me interesan. El segundo denota un profundo ocio y falta de interés que lo mismo podría llenarse con televisión convencional que con papas fritas; el tercero un masoquismo sin límites.
Me interesa el primero, que suele ser el más frecuente en el so-llamado fandom latinoamericano. Cierto, buena parte de nuestras naciones (¡y de nosotros mismos, vaya!) no contamos con recursos suficientes y siempre, siempre habrá necesidades más apremiantes que estos menesteres.
Pero también es cierto que se compra mucha, mucha piratería. Lo que da a entender que dinero hay. Poco, muy poco a comparación de Norteamérica y Europa, pero hay.
Y si compras piratería porque “es más barato”, ¿realmente te incomoda mucho esperar un poco más para ahorrar un poco más y así poder comprar un artículo original?
Si la mesada que te dan tus padres o tu sueldo sólo te permiten adquirir productos en un margen muy estrecho, pero tienes la posibilidad de esperar un poco y ahorrar, ¿por qué no hacerlo?
Hay contra-argumentos curiosos: si América Latina (como mercado, como nicho) no importa para la industria del anime, ¿qué sentido tiene apoyar?; si mucho de lo que se produce no es de mi preferencia, ¿qué sentido tiene apoyar?; la industria tiene fuentes más grandes de ingresos, ¿qué sentido tiene apoyar?
No se engañen: este mundito que en ocasiones -inmersos en los espejismos de la red- parece inmenso, es en realidad un punto insignificante a comparación de los “grandes problemas” que afronta su nación de origen y el mundo entero. La llamada “industria” del anime es frágil, muy frágil, lo ha sido desde su origen, y a veces basta una ligera brisa para hacerla tambalear.
Y más allá de si América Latina es un mercado potencial o no; más allá de que si mucho de lo que se produce te gusta o no; más allá de que si hay “otros” capaces de apoyar en grandes cantidades o no…
¿Te gusta una serie o una película?
¿Te divirtió, te conmovió, te hizo reír, te hizo llorar de emoción?
¿Te gustaría disfrutarla varias veces?
¿Te gustaría retribuir el esfuerzo que cientos de personas hicieron para crearla?
¿Te gustaría ver más propuestas de ese mismo tipo?
No le hablo a las masas. No le hablo al “fandom” latinoamericano.
Te hablo a tí, que hablas español, que da la casualidad que vives en América Latina y que, ¡oh bendita ironía!, estás leyendo estas líneas.
Te habló a tí. Sólo a tí.
Si respondiste afirmativamente, ¿por qué no hacer un pequeño esfuerzo para adquirir material original? No tiene que ser mucho, no tiene que ser una gran colección de artículos: con un pequeño key-chain basta, con un shijitaki basta, lo que esté en tus posibilidades e intereses.
El objetivo es contribuir. Así se empieza. Así nació -y se organizó- el fandom nipón. Así nació -y se organizó- el fandom en E.U.A. y Europa.
Contribuir. Esa es la palabra.
Kirino Kousaka contribuye. ¿Y tú?






